CHINA Y LA TRAMPA DE TUCÍDIDES: Sobre los Intereses Imperialistas de China

 


"Todos los imperialistas son tigres de papel, parecen poderosos pero en realidad no lo son tanto, es el pueblo quien realmente es poderoso."
Presidente Mao Tse-tung

    El pasado viernes 15 de mayo Donald Trump, el líder imperialista protector de la clase burguesa y del sionismo genocida, y el líder del Partido Comunista de China (PCCh) Xi Jinping, terminaron una larga sesión de diálogo para firmar acuerdos comerciales. Durante la visita Xi Jinping mencionó a la "trampa de Tucídides" en referencia al contexto imperialista internacional, algo que ocasionó cierta controversia.

¿QUÉ ES LA TRAMPA DE TUCÍDIDES?

    La trampa de Tucídides es un término geopolítico que hace referencia a un momento histórico de la antigua Grecia; las guerras del Peloponeso (431 a. C.-404 a. C.). Tucídides, historiador ateniense que participó de las guerras, describe como Esparta, que hasta ese momento era considerada como la potencia griega más grande y fuerte, era desplazada poco a poco por una Atenas que empezaba a conseguir poder. Cuando el poder emergente sobrepasa al poder dominante se ocasiona una guerra. Este momento es la "trampa de Tucídides".

    Durante los últimos 20 años China ha emergido como una gran potencia que rivalizaría comercialmente contra Estados Unidos, quien había mantenido por años una posición hegemónica en el poder imperial. China, lejos de ser una potencia "contrapuesta" a Estados Unidos, es en el fondo otra potencia imperial que compite con Estados Unidos por tener la hegemonía comercial. China representaría el poder emergente de Atenas, y EEUU el poder hegemónico ya establecido, como Esparta. 

CHINA, TRAMPA IMPERIALISTA

     China, más allá del debate sobre si es "socialista" o "capitalista" (que desarrollaremos más adelante), ha demostrado ser realmente una potencia neo-colonial que impone su imperio a través de empresas transnacionales. Muchos negarán esta afirmación, comparando a China con el Imperialismo Yanki, pues este último ha utilizado métodos extremadamente violentos y salvajes para imponer su mercado en el sistema comercial internacional. Por ejemplo, sus cientos de intervenciones en países del tercer mundo durante la Guerra Fría. Sin embargo, tanto China como Rusia son hoy en día imperios comerciales que no necesariamente se impusieron con la violencia y la intervención directa, sino, a través del mercado mundial y la explotación de recursos naturales de países subdesarrollados por el capitalismo tardío. Países como el nuestro, Bolivia, se encuentran en el último eslabón del proceso productivo mundial: la extracción y exportación de recursos naturales sin procesar. Esto ralentiza el desarrollo de fuerzas productivas capitalistas y crea las condiciones para relaciones de producción semi-feudales y neo-coloniales
    
    Hoy Bolivia sufre de grandes quemas e incendios en la Amazonía del País. Esto es resultado de un extractivismo salvaje producto de la alianza entre las empresas transnacionales Chinas (con empresas mediadoras de Paraguay) y el agro-poder, que produce principalmente carne y soya, productos que ni siquiera llegan a la mesa de los bolivianos. Todo esto se realizó en el gobierno de Evo Morales.

CHINA HA NEGADO LA LUCHA DE CLASES 
    
    China puede haber mejorado sus condiciones materiales con planes quinquenales, pero, desde el maoísmo, eso no nos basta para considerarla como socialista. Un principio maoísta básico y de suma importancia es la continuación de la lucha de clases dentro de la sociedad socialista. Mao Tse-tung mencionaba en su discurso del Décimo Pleno del Octavo Comité Central del Partido Comunista de China de 1962: "Podemos afirmar ahora que existen las clases en los países socialistas y que la lucha de clases existe indudablemente. Lenin dijo: Después de la victoria de la revolución, debido a la existencia de la burguesía internacionalmente, debido a la existencia de los remanentes de la burguesía internamente, debido a que existe la pequeña burguesía y continuamente genera burguesía, las clases que han sido derrocadas dentro del país continuarán existiendo por un largo tiempo y pueden incluso intentar la restauración. [...] Debemos reconocer que las clases existirán por largo tiempo. Debemos también reconocer la existencia de la lucha de una clase contra otra, y admitir la posibilidad de la restauración de las clases reaccionarias. Debemos elevar nuestra vigilancia y educar apropiadamente a nuestra juventud, así como a los cuadros, las masas y los cuadros de los niveles medio y básico.Como una forma de no perder nunca el carácter revolucionario de la clase trabajadora y evitar caer en el revisionismo y el oportunismo dentro del propio partido (como sucedió en la URSS) es necesario mantener la lucha de clases incluso en la transición socialista.

    Sin embargo, revisemos el programa China 2050 del PCCh "Construyendo un gran país socialista moderno" en el apartado 2.1: "La decisión de no utilizar más el término «lucha de clases» supuso un punto de inflexión, y representó el comienzo de la modernización socialista china. Desde una perspectiva histórica, el desarrollo centrado en la economía fue una etapa esencial que reflejaba la necesidad de una modernización económica y material. [...] las medidas adoptadas por el VIII Congreso Nacional del Partido fueron rechazadas y sustituidas por el concepto de «lucha de clases». Esta etapa duraría diez años. La III Sesión Plenaria del XI Comité Central del PCCh, que tuvo lugar en 1978, decidió dejar de utilizar el término «lucha de clases», ya que se consideró poco propicia para una sociedad socialista. A partir de ese momento el foco estaría sobre la modernización socialista." En el programa de China para su modernización se ha negado la lucha de clases dentro de la etapa socialista. Deng Xiao Ping fue quien empezó con la línea revisionista del partido que hasta el día de hoy se mantiene. Esto le permite al partido hacer acuerdos con el Imperialismo y ser ellos mismos una potencia imperialista, justificados en que "es por la modernización de China". 

    El espíritu revolucionario se ha abandonado hace mucho tiempo en China y hoy en día el PCCh sufre una potencial plaga de revisionismo.

¿DEFENDER O NO A CHINA?
    
    En definitiva, llegamos a la actualidad. Donde China, a pesar de las intervenciones Imperialistas de EEUU en Venezuela e Irán y su apoyo al genocidio sionista en Palestina, decide entablar diálogo y firmar acuerdos comerciales con el Imperialismo. China ya no busca la construcción del socialismo, sino, convertirse en el nuevo Imperialismo de orden mundial.
    
    Sea de forma consciente o inconsciente, si China depura su línea del revisionismo y del reformismo de mercado (cosa muy poco probable), terminará reproduciendo a la burguesía y al proletariado. Es importante oponernos a todo comportamiento Imperialista en cualquier país, llámese socialista o capitalista, porque la única forma de rectificar a una nación o partido entero es a través de la lucha de clases, cosa que China ya ha negado. 

    Si no detenemos la rapiña comercial imperialista, nunca habrá un verdadero progreso hacia una nueva sociedad. Mantengamos el carácter crítico y revolucionario hasta entonces. De otro modo, la trampa de Tucídides solo reemplazará un imperialismo por otro. 

¡ABAJO LOS IMPERIALISTAS!
¡TODOS LOS IMPERIALISTAS SON TIGRES DE PAPEL!
    
    





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